Spanish Translation of MBT B1S2C18

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Thomas Campbell: Mi Gran Teoría del Todo

Traductores: Carlos Mondéjar Otero y Kathryn O’Flynn
Libro 1: El Despertar


Sección 2


Capítulo 18

Causalidad y Misticismo

El asunto de los comienzos es siempre cosa difícil. De dondequiera que partamos, ahí está siempre la pregunta: "¿Qué hubo antes de esto?" Esta pregunta proviene de nuestro sentido de la causalidad objetiva –que  todo tiene que ir precedido por su causa. ¿Todo ha de tener una causa? Si "no", entonces uno se lanza inmediatamente a invocar místicos comienzos. Si "sí", entonces el comienzo es una imposibilidad lógica. Por definición, no puede haber comienzo si todo ha de tener una causa. Siguiendo la lógica de la causalidad, los comienzos son ilógicos. La lógica de la causalidad exige (dado que nosotros, de hecho, existimos) que  la inicial existencia de la cual nosotros derivamos haya brotado espontáneamente de la nada. Claramente la noción de causalidad objetiva tiene que violar su propia lógica en orden a su puesta en marcha.

La otra alternativa –no hay comienzo, la existencia es de algún modo infinita y perpetua– es en sí misma una aserción mística que no viene de ninguna parte ni va a ninguna parte. Un tal ilimitado misticismo no ofrece a sus partidarios posibilidad de respuestas ni de pistas. Partir de la premisa de que nuestra ignorancia sobre los comienzos es total y perpetua no es una vía particularmente ingeniosa para abordar un análisis sobre los mismos. Fácil quizá, pero no útil. Tal alternativa lógica proporciona una solución trivial que no ofrece cimientos sobre los cuales construir una realidad.

Por lo tanto, el resultado lógico de invocar una causalidad objetiva es el de un comienzo místico. Igualmente, el resultado lógico de negar una causalidad objetiva (nuestros comienzos se originaron sin causa previa) es también un comienzo místico. Si bien la lógica de nuestra causalidad objetiva parece indicar que nuestro comienzo tiene que ser místico, esto no es así necesariamente. Depende de la realidad en la cual tal comienzo ocurra, así como de la realidad desde la cual estemos viéndolo. La causalidad es en sí misma, constituye de por sí, un ordenamiento (sistema) específico [Causality is system specific] –la lógica de la causalidad (por ejemplo, la lógica de la física en PMR) está contenida dentro de un determinado sistema causal. La lógica de la causalidad sólo exige que los comienzos de un determinado sistema aparezcan como místicos desde un punto de vista situado dentro de dicho sistema. La lógica de la causalidad nada puede decir acerca de los comienzos de su propio sistema porque tales comienzos se encuentran situados fuera del mismo –más allá del alcance de su propia lógica causal. Los comienzos pertenecen al nivel inmediato superior de causalidad y se encuentran más allá del alcance o ámbito de aplicación de la lógica causal del propio subsistema. Imagínate  una jerarquía de sistemas causales,  siendo cada uno un subconjunto subset del siguiente. Por lo tanto, el misticismo puede ser eliminado de nuestro propio comienzo si podemos captar la perspectiva del superconjunto superset al cual nosotros pertenecemos.

No estoy diciendo que nuestra causalidad objetiva deba ser tirada por la borda. La lógica de nuestra causalidad objetiva ha sido, y sigue siendo, el fundamento filosófico de nuestra ciencia. Nos ha motivado a preguntar: "¿Cómo funciona esto?" o bien "¿Qué ha causado esto? Ha conducido a la tecnología y al conocimiento que ahora nos exige dar el primer paso más allá de lo puramente material. No estoy derrumbando la lógica de nuestra causalidad objetiva. Soy un científico. Vivo y trabajo con ella. Estoy simplemente situándola en la perspectiva adecuada. Estoy señalando sus limitaciones lógicas, la frontera de sus aplicaciones con sentido, el hecho de que exige que su comienzo viole su propia lógica. Por lo tanto nuestro comienzo, desde el punto de vista de nuestra causalidad objetiva, tiene que ser indefinible, o lo que es lo mismo, místico. Si no se quiere equiparar "indefinible" con "místico", de acuerdo. Dado que el asunto es la creación de nuestra realidad (nuestros comienzos), los términos "necesariamente indefinido" e "incognoscible" pronto tornan en "lo místico" en las mentes de muchos –por lo cual yo utilizo la palabra "místico" para describir la generalidad de lo incognoscible. Cuando llegues al final de esta trilogía, el velo del misticismo será eliminado lógicamente de nuestros comienzos y entenderás claramente las raíces de nuestra existencia y  cómo y por qué se originaron dichas raíces.

Una vez que reconocemos que la lógica causal que nos proporciona ciencia también limita nuestro conocimiento de una más amplia realidad (y de su comienzo), somos libres para empezar a explorar dicha más amplia verdad. A falta de este reconocimiento, nuestra perspectiva y capacidad de comprensión se encuentra atrapada en una prisión conceptual (una creencia–trampa) de nuestra propia cosecha.

La errónea creencia en una causalidad universal (como opuesta a una causalidad local) es usada repetitivamente para hacer parecer ignorantes y poco fiables a aquellos que quieren atreverse a abordar racionalmente las cuestiones sobre los comienzos. La repetida e iterativa pregunta: "¿Qué hubo antes de esto?" inevitablemente debe finalizar con la confesión acerca de la completa ignorancia existente sobre el fundamento de un, por lo demás, racional discurso. Se adopta la postura de que argumentos lógicos construidos sobre los cimientos de la ignorancia son altamente sospechosos y pueden ser descartados de inmediato como necedades o insustanciales conjeturas.

Nuestra causalidad física espacio–temporal es local y simplemente no es de aplicación al "¿Qué hubo antes de esto?" –de otro modo nos atascaríamos sin un comienzo, o brotaríamos espontáneamente de la nada. Cualquiera de estas alternativas conduce a creencias místicas que no son científica ni lógicamente productivas –no son sensatas, ni proporcionan cimientos racionales sobre los cuales construir una Teoría del Todo científica y de Gran Escenario {Big Picture Theory Of Everything}. Un importante cambio de paradigma descrito en esta sección proporciona otra alternativa (necesariamente mística desde el punto de vista de PMR) que no está basada en creencia, que es sensata, y que es científica y lógicamente productiva.

Nuestros comienzos nos parecen místicos a causa de las limitaciones de nuestra lógica y a causa de las limitaciones que nuestras perspectivas basadas en creencias imponen a nuestras mentes. Si tú amplías tu ciencia, así como tu visión y conocimiento, del nivel inmediato superior de causalidad –del supersistema que contiene a PMR como subsistema– el sempiterno misticismo retrocederá hasta los márgenes exteriores de tu recién adquirido conocimiento.

Si tu perspectiva (visión del mundo o comprensión de la realidad) es significativamente mayor que la de tu vecino, tu vecino podría verte como místico. En efecto, tú vas siempre a parecer místico desde un punto de vista enormemente limitado en su comprensión, sin importar cuán racional, completa o científica sea la tuya. Lo místico parece estar animado por incognoscibles interacciones que se encuentran más allá del conocimiento racional. Quizá tu perro piensa que tú eres un gran místico irracional. Si tu vecino también te encuentra particularmente bueno, cariñoso, sabio, creativo, persona de éxito y capaz, podrá intentar comprender  aquello que tú pareces comprender. Si, por otro lado, tú pareces arrogante, condescendiente, manipulador, o comienzas a hacer proselitismo y a solicitar donaciones, él puede que prefiera mantener su puerta cerrada y evitarte.

El grado de desarrollo de tu ser expresa cuán correcto es tu conocimiento. Reflexiona un momento sobre ello. ¿Qué dice la calidad de tu ser sobre cuán correcto es tu conocimiento?


FIN DEL CAPITULO 18


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