Spanish Translation of MBT B1S2C19

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Thomas Campbell: Mi Gran Teoría del Todo

Traductores: Carlos Mondéjar Otero y Kathryn O’Flynn
Libro 1: El Despertar


Sección 2


Capítulo 19

Cuidado con la Creencia–Trampa

La mayoría de nosotros estamos inundados de toda suerte de creencias. Nos hemos empapado del sentido común y de la sabiduría predominantes en nuestra cultura, tradiciones, comunidades, profesión, familia y amigos. Dado que la creencia es cosa muy íntima para cada uno de nosotros, voy a abordar este asunto referente a creencia y conocimiento desde muchas direcciones diferentes, con plena esperanza de que al menos una de ellas sintonice con tu particular experiencia, intelecto e íntimo ser [inner–self]. Cuando nos topamos con algo complejo y que no nos resulta familiar, la repetición suele ser necesaria antes de sentirnos cómodos con ello. De igual modo, precisamos a menudo de la reiteración para abrirnos paso a través de formas de pensar y maneras de ser que están profundamente asentadas y arraigadas. La mayoría de nosotros tenemos formas de pensar y maneras de ser profundamente arraigadas, tanto si somos intelectualmente conscientes de ellas como si no. Nos es casi imposible advertir aquello que tenemos profundamente arraigado en nosotros mismos –se vuelve parte del invisible núcleo de nuestro ser. Que sutiles sistemas de creencia circunscriben nuestra realidad personal, es un hecho. También es un hecho que la mayoría de nuestras creencias caen más allá de lo fácilmente alcanzable para nuestros intelectos. Situadas fuera de aquello que conscientemente reconocemos, ellas literalmente delimitan y, en consecuencia, también coartan, aquello que nos permitimos a nosotros mismos percibir e interpretar como realidad.

Estoy seguro de que tú puedes procesar intelectualmente, sin dificultad, información concerniente al Gran Escenario [Big Picture]; sin embargo, al encontrarse el núcleo de tus creencias profundamente arraigado, te resulta mucho más difícil llegar a integrar con éxito tal información en niveles más profundos del entendimiento. El que consideres ciertas cuestiones como intelectualmente fáciles de entender o conceptualmente obvias y repetitivas no indica necesariamente que la relevancia de su significado haya en verdad descendido a más profundos niveles del conocimiento. Aquello que pasa por ser conocimiento intelectual es a menudo cosa superficial e incompleta, dado que no tenemos medios para establecer con precisión la amplitud de nuestra ignorancia. El resultado lógico de percatarnos de nuestra ignorancia en lo concerniente a determinados asuntos de importancia es una incómoda ansiedad –la ansiedad de no conocer aquello que desesperadamente necesitas conocer. Al margen de lo mucho que conozcamos o no conozcamos, nos sentimos de ordinario compelidos a fabricar una en apariencia sólida evaluación acerca del problema en cuestión. En orden a asegurar que nuestra evaluación resulte lo suficientemente sólida como para reducir significativamente una ansiedad fundamentada en el miedo y provocada por nuestra ignorancia, hacemos suposiciones acerca del grado, calidad y plenitud de nuestro conocimiento, las cuales nos conducen invariablemente a interpretar "superficial e incompleto" como "suficiente y concluyente". El juicio intelectual resultante, al margen de lo mal que pueda haber sido concebido, va en todo caso a producir una conclusión que aparece (ante su creador) tan razonablemente cierta como obviamente correcta. ¡Abracadabra! La incómoda ansiedad desaparece tan pronto el ego genera pseudoconocimiento a fin de negar la ignorancia que él mismo produce.

¿Te das cuenta de cómo el miedo a no conocer se afirma de este modo a sí mismo mediante la creación de una historia creíble, engendradora de autosatisfacción y que procura una alternativa al reconocimiento y aceptación de la ignorancia? El que dicha historia pueda ser falsa resulta invisible para su autor, porque está construida sobre suposiciones y creencias diseñadas para responder a las urgentes necesidades de éste en lo que a autoafirmación y seguridad de refiere. ¿Nunca te has preguntado cómo es que otra gente puede llegar a las más extrañas conclusiones sobre toda suerte de asuntos? Desde fanáticos religiosos hasta tu en ocasiones exasperante director o cualquier otra persona relevante en tu vida, la cuestión es siempre la misma. Estáte atento para que tu intelecto no te engañe haciéndote caer en confortables creencias y seductoras conclusiones que están diseñadas, ante todo, para reducir tu ansiedad, reafirmar tu ego y mantener tu habitual y autocomplaciente visión del mundo. Cada vez que te sientes razonablemente seguro de que estás obviamente en lo cierto, incluso aunque no tengas datos reales que apoyen semejante conclusión, deberías, cuando menos, considerar la posibilidad de que puedas hallarte inmerso en una autoelaborada trampa, la cual es, en estricto sentido, la creencia. Unicamente el escepticismo de mente abierta [open minded skepticism] te permitirá la consideración de tal posibilidad.

La Gran Verdad [Big Truth] tiene que ser comprendida en profundidad para poder ser aplicada eficazmente. La sabiduría habita más en el corazón y en el alma que en el intelecto. Tu intelecto sólo puede llevarte hasta un cierto nivel en tu exploración de la Gran Verdad; puede orientar tu búsqueda, pero no puede lograr que aprendas cosa alguna de significado más profundo. Por otra parte, tu intelecto puede hacerte malgastar todas las oportunidades de conocer la Gran Verdad.

A fin de enfocar nuestra discusión concerniente a las trampas en que consisten las creencias, permíteme proporcionarte una más precisa, y por lo tanto clara, comprensión acerca del sentido en que yo utilizo las palabras "creencia" y "conocimiento". Las creencias pueden ser culturales, religiosas, científicas o personales. La creencia es generada por la ignorancia, que a su vez la necesita. Si tú conoces sobre seguro, huelga la creencia.

En tal caso, posees verdadero conocimiento. El conocimiento es el resultado de conocer lo que es cierto. Si lo que tú tienes por propio conocimiento es falso, sólo crees que conoces. En tal situación, la creencia se hace pasar por conocimiento. La creencia presentada como conocimiento es pseudoconocimiento, no verdadero conocimiento.


En vista de que muchos estarán en este momento preguntándose cómo se puede diferenciar el pseudoconocimiento del conocimiento, me parece que es procedente una breve acotación. En el desarrollo de esta trilogía vas a encontrar observaciones acerca de cómo diferenciar entre sabio y necio, entre real y aparente, entre falsedad y verdad, entre conocimiento y pseudoconocimiento (creencia). Abordaremos este asunto desde diferentes ángulos en el curso de las Secciones 2 a 6, ambas inclusive.
Se trata de un asunto de pastelería tanto como de ciencia. "La prueba que acredita al pudding consiste en comerlo" implica que verdad y conocimiento pueden ser evaluados en función de los resultados objetivos de su aplicación. La ciencia es la herramienta y procedimiento capital que te capacita para evitar, en el curso de tu evaluación de resultados objetivos, las trampas en que consisten, en estricto sentido, las creencias.
Ello se debe normalmente al hecho de que tú necesitas de la experiencia personal (hay que aplicar el conocimiento) y de resultados susceptibles de comprobación (hay que probar el pudding para llegar a ser un conoisseur discriminador de la realidad). Si no prestas atención, puede que seas engañado por los resultados, así como por la experiencia. Por eso tienes que ser un buen científico en tus exploraciones. Ser un buen científico solamente requiere que tengas el enfoque y la actitud correctos –no se requiere nivel de educación formal científico alguno. Debes esperar hasta haber recabado datos evidentes y de alta calidad en número suficiente antes de convertir posibilidades potenciales en realidades, es decir, en conocimiento. Esas posibilidades potenciales, con sus correspondientes probabilidades de certeza, deben ser siempre reevaluadas y recalculadas conforme van llegando nuevos datos. El conocimiento que parece evidente sigue siendo potencial y contingente –la verdad es absoluta.
Tu lista de posibilidades potenciales será durante mucho tiempo, si no siempre, mucho mucho más larga que la de tus verdades absolutas. Si pones cuidado en permanecer a la par con mente abierta y escéptico, no será probable que inadvertidamente realices una gran inversión en falso conocimiento. Por otro lado, puedes desarrollar una hipótesis o posibilidad potencial hasta un punto muerto –o hasta llegar a la conclusión de que tu hipótesis es equivocada. Así es como opera la buena ciencia. No hay modo de garantizar que tu hipótesis pueda ser probada como correcta. El probar que una hipótesis es equivocada también genera información útil.
Mantente siempre escéptico y con una mente abierta para no vagar demasiado por muchos callejones sin salida. Son aquellos que abandonan el escepticismo de mente abierta propio del científico, en la persecución de fáciles y prontas respuestas, quienes terminan precipitándose en las creencias-trampa.  Basando sus decisiones e interpretaciones de los sucesos sobre creencia y pseudoconocimiento, pierden su camino –inevitablemente invierten su tiempo y su energía moviéndose en direcciones que no son las óptimas así como en otras que son improductivas.La verdad no es delicada; permanecerá firme ante cualquier enérgica comprobación.
Sin embargo, has de ser cuidadoso con la validez de tus comprobaciones. No es tan fácil como en principio parece. La inherente dificultad que tienen los científicos en la validación de conceptos y resultados refleja un problema estándar de la ciencia. Por definición, es siempre difícil para ti el diseñar pruebas para evaluar algo que no comprendes. Explorar NPMR es, en muchos aspectos, lo mismo que explorar PMR. La investigación en NPMR requiere, la mayor parte de las veces, de un largo, lento, en ocasiones tedioso y frustrante procedimiento, para al fin no encontrar sino un nuevo conocimiento que no deja de ser contingente. En este caso, como ocurre en cualquier sitio con la seria investigación, una tenaz perseverancia, un análisis cuidadoso y un esfuerzo constante producen mejores y más seguros resultados que cualquier otro método.
Si insistes en tus preguntas acerca de cómo separar conocimiento de pseudoconocimiento, al tiempo que pretextas que estás refiriéndote al conocimiento de PMR y no al de NPMR, la mayor parte de las mismas obvias respuestas es aplicable aquí. Ciencia es ciencia, tanto en PMR como en NPMR. La metodología científica presenta las mismas dificultades y atributos en ambos "lugares". La diferencia esencial estriba en que en NPMR (tal como se ve desde PMR) la ciencia es una actividad introspectiva, es decir, subjetiva, con resultados objetivos. Ello contrasta con PMR (tal como se ve desde la propia PMR), donde la ciencia es una actividad objetiva, que directamente se puede compartir y que produce, igualmente, resultados objetivos. A retener que la ciencia en NPMR, tal como se ve desde la propia NPMR, es también una actividad objetiva que directamente se puede compartir y que produce resultados objetivos.
Esta discusión proseguirá en mucho mayor detalle, y desde varias perspectivas diferentes, en otros lugares de esta trilogía. En la presente acotación quiero simplemente señalar que no existe fórmula mágica o atajo para llegar a la verdad y evaluarla. Creer lo que yo digo, o lo que cualquier otro diga, sobre NPMR o sobre la naturaleza de la realidad equivale a precipitarse a conclusiones sin realizar uno mismo la labor de investigación, es decir, la ciencia.
La creencia no es un atajo que pueda de hecho llevarte a destino significativo alguno. Creer lo dicho por otros es un negocio arriesgado. Tú debes descubrir verdad y conocimiento por ti mismo o no será tu verdad ni tu conocimiento. Tu verdad y tu conocimiento viven vibrando en lo profundo de tu ser, mientras que ni la verdad ni el conocimiento de cualquier otro pueden penetrar en ti a una profundidad mayor que la intelectual.
Escuchar a otros puede, bien mejorar en gran manera la eficiencia de tu recorrido, bien condenarte a vagar sin objeto. En ambos casos, tú debes realizar el viaje y la experiencia y evaluar y validar la realidad que encuentres.
No quiero que pienses que esto implica que debas realizarlo todo por ti mismo. El incluir a otros en tu recorrido hacia una más amplia comprensión es, en general, una buena idea. El interactuar con otros, si han sido sabiamente elegidos, puede ayudarte a desarrollar una más ancha perspectiva y a proporcionarte gran parte del ánimo requerido, así como consejo y guía. Pero los demás no pueden aprender y desarrollarse por ti –tienes que hacerlo por ti mismo. Sabiduría, madurez y capacidad de amar son todos atributos personales que habitan el núcleo de tu ser.
Algunos pueden preguntarse cómo se hace eso de recabar datos, evaluarlos, validarlos y aplicarlos en el contexto del pensamiento [thought–space] o cómo puede ser experimentada la realidad de NPMR. Se trata de buenas preguntas. Yo estoy refiriéndome a aquellos datos que, experimentados subjetivamente, tú recolectas mientras exploras cuidadosamente la esfera de la consciencia interactiva dentro del ámbito de lo subjetivo.
También estoy refiriéndome a resultados claros, objetivos, evidentes. En la línea fronteriza en la cual las actividades propias de NPMR influencian y modifican las propias de PMR y viceversa, datos evidentes pueden ser obtenidos con facilidad. En la frontera aludida, ser consciente [aware] en NPMR es algo así como participar en una estrechamente focalizada actividad mental (algo así como una ensoñación o sueño de día [daydream] interactiva y totalmente absorbente) que posee una fuerte y evidente conexión causal con PMR, así como una existencia dinámica que es independiente de ti y de tus procesos mentales tanto conscientes como inconscientes. Tu mente tiene que estar serena, clara y mantenerse libre de ingobernable cotorreo o ruido, so pena de no poder diferenciar entre aquello creado por tu mente y aquello que existe independientemente de ella. Por ello es por lo que descubrir (y aprender a vivir y a conducirse inmerso en) el sereno e imperturbable centro de tu consciencia es siempre el primer paso.
Para una consciencia clara, baja en ruido y operativa, el recoger datos en NPMR resulta algo así como moverse a través de una inusualmente clara ensoñación o sueño de día [daydream]. Una consciencia exploradora debe inicialmente ocuparse en la realización de experimentos y en la búsqueda de evidencias de actividad NPMR mediante la creación de efectos en PMR (y viceversa). Un día, tras haber sido recolectada, a través de experiencia personal, la suficiente sólida experiencia, resultará claro tanto que NPMR es independiente de ti como que se encuentra en conexión causal con PMR. ¡Darse cuenta de este hecho constituirá tu primer, más grande y más asombroso descubrimiento!
Aún recuerdo con nitidez mis sentimientos de asombrosa incredulidad cuando Dennis y yo comenzamos a compartir idénticas y simultáneas experiencias en el transcurso de la exploración en NPMR (ver capítulo 10 de este libro). Tras haber verificado consistentemente la precisión de los experimentos de visión remota y experimentado de primera mano la espectacular eficacia con la cual la salud del cuerpo resulta influida por medio de la focalización mental, mi realidad fue compelida a ensancharse. Cuando lo paranormal resulta normal, uno no tiene otra opción racional o lógica que la búsqueda de un más amplio escenario [a bigger picture] que contenga la totalidad de la propia y cuidadosamente evaluada evidente experiencia.
Tú puedes siempre suponer que los demás están mintiendo o se encuentran confundidos, pero cuando no es sino tu propia experiencia, consistentemente y a requerimiento, la que te lleva a una conclusión lógica y científicamente ineludible, la verdad de tal experiencia va a exigir una más amplia y profunda comprensión acerca de la realidad en la cual existes. El simple etiquetado de lo paranormal como cosa experimentada en virtud de ilusión, de fuerzas diabólicas o extrañas y sin sentido, no va ya a proporcionar una cómoda vía de escape en orden a vértelas con la existencia de una realidad que fluctúa frente a tus más hondas creencias y suposiciones.
Cuando se trata de tu propia experiencia y los procedimientos para la obtención y evaluación de la misma han sido cuidadosos y científicos, tú debes vértelas con los hechos objetivos que has descubierto –el negarlos supone anclarse en la ignorancia y en las limitaciones debidas al hábito, a la inseguridad y al miedo. Negar dicha experiencia supone sustituir el difícil conocimiento por la comodidad de un dogma sin sentido.
Permitir que la ignorancia y el miedo marquen las posibilidades elimina oportunidades de desarrollo y malgasta potencial. Que esto es cierto resulta obvio cuando lo aplicamos a otros cuya ignorancia y desventaja conocemos, siendo casi imposible verlo en nosotros mismos.
Una vez que la obtención de datos evidentes (cruce de efectos psi entre NPMR y PMR) [NPMR–PMR psi effects] se vuelve rutinaria, uno normalmente da un paso al objeto de determinar la cultura, leyes y física de NPMR por medio de minuciosa experimentación, así como de la observación de causa y efecto. Imagina que eres un científico alienígena proveniente de otra dimensión, teleportado a la Tierra para aprender cómo son la Tierra y sus formas de vida: explorar NPMR es algo parecido, pero sin la limitación impuesta por la necesidad de un cuerpo físico.◄


►►Hagamos un inciso para definir la palabra "psi". Psi es un término familiar entre los parapsicólogos y otras personas comprometidas en el estudio y exploración de las capacidades de la mente. Los eventos psi hacen generalmente referencia a características inusuales de la consciencia y, específicamente, a eventos paranormales asociados a capacidades mentales o a estados alterados de consciencia. Psi es a menudo utilizado como sinónimo de "Parapsicológico" –en consecuencia, el término "fenómenos psi" hace referencia a fenómenos físicos ponderables que son producidos por alguna característica o capacidad mental que hoy en día se encuentra más allá de una explicación científica tradicional. Por ejemplo, comunicación telepática, precognición y visión remota son algunos de los pocos eventos psi comúnmente experimentados e investigados. Los términos "energía psi" y "fuerzas psi" son utilizados a menudo para implicar a algún teórico, desconocido mecanismo causal que se supone subyacente a los fenómenos psi.◄


►Dado que te exhorto a cada momento a recabar datos relacionados con tu propia experiencia, supongo que debo indicarte cómo realizar dicha tarea. Con esta finalidad, en el Capítulo 23 de este libro discutiremos acerca de técnicas que puedes utilizar para reducir el ruido mental, adquirir maestría y control sobre tu energía mental y comenzar a explorar NPMR y el espacio interno de la consciencia [inner–space of conciousness].
Sin embargo, antes de pasar a esto, es imperativo que descubras primero cómo tus creencias coartan tu realidad, y aprendas a apreciar la diferencia entre tu conocimiento y tu pseudoconocimiento. De otro modo, tu intento de explorar NPMR puede terminar siendo no más que la exploración de tu propio ego.
Explorar tu propio ego puede ser un productivo primer paso si conduce a una mejor comprensión, y por ende disolución, del miedo y sistemas de creencia que coartan tu natural potencial, pero no es en absoluto lo mismo que explorar NPMR –una realidad que existe independientemente de tus sistemas de creencia y de tu mente personal.
Existe un orden natural y necesario para cualquier desarrollo evolutivo. Ahorrar etapas casi siempre desemboca en frustración y bloqueo, no en rápido avance. Debes primero enfrentarte con éxito a tu miedo y a tus limitadores sistemas de creencia antes de poder explorar NPMR provechosamente. Vencer todo el miedo no es necesario –lejos de ello–, pero cierto umbral mínimo de competencia en el manejo de tu consciencia es un prerrequisito.
La competencia elemental requerida se desarrolla por medio de meditación, coraje y dedicación enérgica al descubrimiento de la verdad. Los principios subyacentes, así como la mecánica de la meditación, serán discutidos en el Capítulo 23 de este libro. Aunque existen muchos modos de meditar que producen buenos resultados, el miedo sólo puede ser superado mediante coraje y determinación.
Yo no estoy en posesión de ciencia misteriosa alguna que pueda ayudarte a acortar trayecto y encontrar la verdad mediante gigantes saltos intuitivos. Tanto el descubrimiento como la ciencia requieren efectuar avances constantes mediante la ejecución de pequeños pasos de tanteo, uno tras otro, siempre "probando el pudding", revisando la evidencia y generando resultados objetivos susceptibles de comprobación. No existen, hasta donde yo conozco, "agujeros de gusano" que le conduzcan a uno, a través de un túnel, a la iluminación, o mojones que indiquen claramente a cada cual la mejor ruta a seguir. La elección tanto de la ruta como del esfuerzo a aplicar ha de resultar de tu propia volición.
Piensa en profundidad hasta qué punto el contenido de este capítulo hace referencia a ti –aunque pueda considerarse intelectualmente repetitiva, esta discusión sobre creencia, miedo y conocimiento representa una etapa crucial que debe ser asimilada a un nivel mucho más profundo que el intelectual. Resulta tan difícil excederse en enfatizar el asunto del miedo, conocimiento y creencia, como fácil pasar deprisa intelectualmente a su través sin ahondar demasiado. Los conceptos mismos son decepcionantemente simples y, en consecuencia, la repetición se vuelve enseguida tediosa. No obstante, sus implicaciones para todos y cada uno de los individuos resultan difíciles de captar en su totalidad.
¿Qué miedos profundamente escondidos me empujan y arrastran a este camino, como a una pequeña barca en un turbulento océano? ¿Qué creencias coartan mi realidad? ¿Qué puedo hacer al respecto? Son éstas difíciles y complejas preguntas personales que muchos egos están totalmente resueltos a apartar a un lado.
Por norma general, quienes más precisan de respuesta a tales cuestiones son también quienes más tendencia tienen a pasar rápidamente sin tomar mucha nota. Cuando esta gente pasa tan sólo rozando la superficie, puede hallar este capítulo tan tedioso y aburrido como una sermón paternal. Por otro lado, quienes tienen poca dificultad en este área repasarán con avidez las cuestiones referidas, porque comprenden la importancia, no se encuentran incómodos con el procedimiento y no temen los resultados. Ellos tabién advertirán la intencionada repetición, pero la usarán para mejora de su maestría antes que sufrir por su causa.


Todo el mundo comprende los términos "creencia cultural" y "creencia religiosa", pero algunos pueden preguntarse el significado de "creencia científica" y de "creencia personal". Creencia científica es la creencia de que la aún más amplia realidad [larger reality] y toda verdad deben única y exclusivamente ser delimitadas por, y ceñirse a, comprobaciones consistentes, objetivas y repetibles–a–requerimiento, realizadas por medio de las ciencias llamadas rigurosas o exactas de PMR [PMR hard–science]. Esta no es sino la estrecha óptica del método científico actuando como un dogma exclusivo de, y únicamente aplicable en, PMR. Si bien esta creencia contiene verdad y resulta admirablemente productiva cuando es aplicada a un determinado subconjunto [subset] de la realidad, no se sostiene en un más amplio escenario [bigger picture] que incluye a la consciencia –gran parte de la mecánica clásica falla en un más amplio escenario que contenga muy altas velocidades (que requieren una mecánica relativista) y muy reducidos tamaños (que requieren una mecánica cuántica).

La creencia personal abarca todo aquello que tú crees sobre ti mismo y sobre otras personas, lugares o cosas –la realidad que para ti es evidente, extrapolada más allá de tu conocimiento cierto. Las creencias personales, si no son correctas, son a menudo distorsionadas por la esperanza, el miedo, la culpa, la necesidad, el deseo, la desinformación y la defectuosa comprensión. Las creencias personales contienen asimismo muchas versiones personalizadas de tus creencias culturales y muchas se derivan de las creencias de tus padres, superiores y compañeros.

Las creencias culturales representan aquellas creencias que supones ciertas en vista de que todos a tu alrededor suponen que son ciertas. El racismo, por ejemplo, es la expresión de una creencia cultural. La creencia en una causalidad física universal y objetiva es una creencia cultural y también científica. Culturalmente derivadas son también creencias como la de que la telepatía, la curación por obra de la mente o de la fe, la psicokinesis o la precognición son todas por completo imposibles. La creencia religiosa, por otra parte, es la creencia en un credo, dogma y artículos de fe de alguna religión organizada. La creencia científica es como la religiosa. Es la creencia en el credo (la causalidad en PMR lo gobierna todo), dogma (sólo PMR existe) y artículos de fe (lo subjetivo no contiene hechos, sólo opinión) de la "objetiva" ciencia Occidental.

Esta discusión sobre las trampas en que consisten las creencias es de relevancia en relación a todas las creencias –religiosas, científicas, personales, culturales, políticas, económicas, y de cualquier otra índole que puedas conjurar. Tales categorías de creencia no poseen fronteras bien definidas y, en muchos casos, se superponen considerablemente. Algunas personas asocian mayormente creencia con religión, y no son conscientes del pervasivo y significativo papel que desempeñan las creencias fuera del típico contexto religioso. Ni yo ni My Big TOE estamos apuntando a la creencia religiosa en particular. Lo que ha sido analizado en este capítulo son las características y propiedades de la creencia en sí misma, más que las de un tipo concreto de creencia.

Extraer conocimiento a partir de la creencia es la función de la ciencia –tanto de la objetiva como de la subjetiva ciencia. Conocer aquella diferencia entre conocimiento y creencia que resulta relevante para algún lote concreto de información subjetiva es denominado sabiduría. Conocer aquella diferencia entre conocimiento y creencia que resulta relevante para algún fragmento concreto de información objetiva es conocer los hechos.

Muchos hay que se sienten compelidos a creer o a no creer, no importa qué información les llegue, pasando rápidamente, por este método, a juzgarlo todo. Tal procedimiento deja poco espacio y poco tiempo para el verdadero conocimiento y demuestra que no existe un particular interés en la verdad. A estos individuos les basta con el pseudoconocimiento, especialmente si éste, además, reduce la ansiedad y resulta ampliamente aceptado. Un tal abordaje de la información es desafortunado, y genera una tendencia a precipitarse a conclusiones basadas sobre suposiciones erróneas que no producen sino bienestar.

El resultado de comprender, apreciar debidamente y aceptar los límites de tu saber consiste en que tú ni crees ni no crees gran parte de la información que en principio se encuentra más allá de tu conocimiento. El juicio debe suspenderse hasta que se hayan obtenido datos en cantidad suficiente. A tal método de abordar la información se le llama de mente abierta. La calidad (rigor) de las condiciones y procedimientos que definen "suficiente" depende de lo científica que sea tu exploración. Buena ciencia produce conocimiento verdadero, mientras que mala ciencia produce tan sólo pseudoconocimiento.

Conocimiento, ignorancia, verdad, falsedad, buena ciencia, mala ciencia, sabiduría, insensatez, hecho, ficción, mente abierta y mente cerrada se dan casi siempre simultáneamente en diferentes proporciones, según sea el desarrollo (como al crear esta trilogía) o la evaluación (lo que tú piensas acerca de esta trilogía) de cualquier información dada. Rara vez el conocimiento y la ciencia son perfectos y puros. Más bien se trata de una cuestión de grado y proporción. Quizás todos los pensamientos que se hacen públicos, ideas, y trabajos publicados necesiten ser calificados por la Administración Federal de Conocimiento y Creencia: "Este concepto contiene 80% de conocimiento y 20% de creencia." Un pensamiento divertido con connotaciones escalofriantes. Obviamente la única suposición válida es la tuya y tú debes configurarla lo más correctamente posible –la calidad, es decir el grado de desarrollo, de tu mente y de tu ser es lo que está en juego.

No debes depender de expertos, de profesionales, o de ningún otro para que distingan por ti entre conocimiento y creencia –incluso si confías en ellos más de lo que confías en ti mismo y estás deseoso de creer lo que ellos dicen. Por el contrario, tú puedes únicamente discriminar entre ciencia y conocimiento por ti mismo, no por otros. Reflexiona sobre lo anterior: ¿Cómo diferenciar a quienes exponen la auténtica verdad de aquellos que solamente creen que la están exponiendo? Pista: comparar sus creencias con las tuyas no es la respuesta.

Debes asumir la responsabilidad de separar creencia de conocimiento por ti mismo (y sólo por ti mismo) porque tú serás quien coseche las recompensas de estar en lo cierto o sufra las consecuencias de estar equivocado. Instintos gregarios –ir de la mano de otros que a su vez van, simplemente, de la mano de otros– es contraproducente. No hay seguridad en el número en lo que a descubrir Gran Verdad [Big Truth] respecta. Fracasar con la mayoría no reporta consuelo, porque todos los éxitos y fracasos son personales. Nadie puede arrastrarte al éxito pensando o experimentando por ti. Por otra parte, tú puedes permitir que otros retrasen tu progreso no pensando por ti mismo.

Es cierto que confiar en los demás y presuponer su verdad resulta a menudo necesario a nivel mundano y puede ser un atajo útil en un mundo de ideas en el cual disponemos de tiempo y experiencia limitados. Sin embargo, debes poner atención en no absorber inadvertidamente limitaciones en la capacidad de tu mente para expandir o modificar aquello que inicialmente confiaste que era la verdad. Permanece siempre atento a, y abierto para, nuevos datos. No bloquees, o reinterpretes de forma creativa, información que entre en conflicto con tus creencias o que tú deseas o necesitas que sea cierta. La buena ciencia parte de la honestidad y la honestidad resulta más fácilmente aplicable en un entorno libre de ego y libre de miedo.

La creencia es engendrada cuando quien carece de conocimiento científicamente evaluado pone fe en la premisa de que las cosas son en verdad tal y como él o ella suponen que son. El dogma es un conjunto fijado de creencias que deben ser aceptadas mediante fe, en orden al ingreso en las filas de los creyentes que comparten ese dogma particular. El dogma puede ser cultural, religioso, científico, o personal; es una parte integral de no importa qué categoría de creencia. El conocimiento que (para un individuo dado) se presenta como científico u objetivamente evaluado, puede ser, en realidad, falso. Esto es así porque no somos omniscientes (nuestro conocimiento y nuestros datos son limitados) y porque cada cual crea su propia (personal) realidad (objetiva y subjetiva) por medio de la interpretación de su propia experiencia.

Creencia y conocimiento pueden ser tanto falsos (incorrectos) como verdaderos (correctos). Ambos (en sus respectivos grados de veracidad) pueden, de forma intensa, motivar acción. Si tú te ves confrontado a nueva información, nuevas ideas, o nuevos conceptos que piensas que pueden tener valor, resulta muchísimo mejor mantener un escepticismo de mente abierta durante la recogida de datos sobre el asunto en cuestión (incluso si ello ocupa toda una vida) que precipitarse a conclusiones basadas en alguna creencia previamente adquirida, o que añadir una nueva. Retén todas las posibilidades, pasadas y nuevas, hasta que hayas generado aquel saber que evalúa correctamente las cuestiones mediante experiencia directa. Lo importante es: necesitas salir a recabar datos. Pereza o miedo a la incompetencia en este asunto producen resultados de alto riesgo y reducen enormemente la posibilidad de recolección y progreso significativos.

La prueba concerniente a la veracidad de cualquier conocimiento dado (objetivo o subjetivo) se encuentra únicamente en los resultados que su aplicación produce. Esto es cierto para todo tipo de conocimiento (objetivo o subjetivo) brindado por cualquier fuente y referente a cualquier tema –incluída cualquier joya en forma de sutil astucia cerebral que puedas encontrar en esta trilogía de la Teoría Del Todo de Más Amplia Perspectiva [Big TOE]. Si un conocimiento no puede ser aplicado, o su aplicación no produce resultado práctico alguno, tal conocimiento es, por definición, inútil e irrelevante.

Antes de desenfundar tu espada de la verdad y esgrimirla contra el pseudoconocimiento, permíteme recordarte algo. Si tú no puedes aplicar de forma fructífera cualquier conocimiento dado o cualquier nuevo concepto, entonces dicho conocimiento o concepto puede ser pseudoconocimiento, o bien, tal vez seas ignorante y bases tu evaluación de dicho conocimiento o concepto sobre creencia o pseudoconocimiento. Si quieres consejo acerca de cómo tratar con este dilema lógico, relee la acotación del principio de este capítulo.

Los resultados pueden ser objetivos, subjetivos, complejos, obvios, abstractos o concretos, pero tienen que ser resultados reales de facto –tienen que producir finalmente efectos o cambios que puedan ser percibidos objetivamente mediante interacción con algo real. El conocimiento sólo es tan relevante como lo sean sus efectos. La prueba que acredita al pudding consiste en su cata –en las Secciones 3 y 5 oirás más sobre cómo aplicar este concepto, referente al examen de la verdad orientado a resultados. Por el momento, basta con entender que "probar el pudding" representa examinar el valor de tu experiencia, tu verdad o tu conocimiento por medio de la evaluación de los resultados palmarios y objetivos que producen. Si aquello que tú consideras como verdad no logra, honestamente, producir resultados palmarios y objetivos, entonces elimínalo de la cesta de la verdad y devuélvelo a la cesta de posibilidades interesantes. Sigue recabando datos pertinentes y mantén siempre altos niveles científicos cuando estés evaluando resultados.

Si los resultados no son claros y obvios tanto para ti como para otros, tú estás, bien disparando al vacío, bien jugando con un arma de juguete. Debes tener siempre presente que los resultados han de ser ostensibles y estar por completo provistos de sentido. Aquí, "por completo provistos de sentido" incluye avanzar en tu perfeccionamiento personal, aumentar la calidad (el grado de desarrollo) de tu consciencia –la cual se halla en proceso de evolución– y aumentar la veracidad y profundidad de tu conocimiento.

La mayoría de nosotros estamos profundamente dominados por creencias, la mayor parte de las cuales se encuentran fuera del alcance de aquello de lo que podemos percatarnos mediante el intelecto [intellectual awareness]. ¿Cómo debemos proceder a fin de reexaminar nuestras creencias? La piedra de toque en lo referente a la veracidad de cualquier creencia se encuentra primero en la eliminación de aquella ignorancia que en primera instancia necesitó de la creencia, para a continuación reemplazar dicha ignorancia, bien con conocimiento, bien con escepticismo de mente abierta. En cuanto hayas acumulado suficiente conocimiento para respaldar conclusiones lógicas y científicas, aplica dicho conocimiento y observa el resultado. Si la ignorancia que define a la creencia y sobre la cual se basa la necesidad de ésta no puede ser reemplazada con conocimiento susceptible de ser probado (o, utilizando la metáfora del pudding, de ser catado), entonces la creencia sigue siendo, simplemente, una creencia, y lo falso o verdadero de ella permanece sin probar. No hay posibilidad de realizar comentario inteligente alguno, y has de permanecer tanto escéptico como con una mente abierta hasta que hayan sido recabados datos en cantidad suficiente para proporcionar conocimiento susceptible de ser probado.

Más allá de la linde de tu conocimiento y del límite exterior de tu comprensión en 3D-PMR se encuentra lo para ti desconocido. Cierta porción del conocimiento potencial que permanece desconocido para ti puede presentarse más allá del alcance teórico de tu saber (lo místico), y otra porción puede constituir solamente una falta de información. En cualquier caso, tú puedes apartarte de lo desconocido, ignorarlo y aceptarlo para siempre como tal, o bien sondearlo y explorarlo con la intención de convertir finalmente al menos una parte del mismo en conocimiento. La mayoría de la gente hace un poco de cada una de estas cosas, decidiéndose normalmente a explorar una pequeña parte de lo menos incómodo dentro de lo desconocido –usando objetividad y creencia como herramientas– e ignorando el resto. Pillan el fruto que más bajo pende y se convencen a ellos mismos de que nada que no sea relativamente fácil de obtener merece el esfuerzo o el riesgo social que conlleve.

El uso de la experiencia subjetiva firmemente asociada a resultados objetivos no suele investigarse porque resulta más difícil y porque se trata de una experiencia individual y no de grupo. Aquellos que no pueden dar un paso sin el beneplácito de los demás, huyen espantados. Tales individuos creen erróneamente que lo que para ellos sigue siendo obviamente místico se encuentra siempre situado fuera de su alcance. La creencia concomitante es que lo que sigue siendo obviamente místico para ellos está siempre fuera del alcance de cualquier otro. Esta creencia tranquilizadora está elaborada con el fin de absolverles de la responsabilidad de hacer acopio de coraje y de comprometerse al duro trabajo requerido para transformar lo desconocido en conocimiento. A causa de su naturaleza absolutoria, dicha creencia es sostenida más apasionadamente, e induce una gran cerrazón mental.

Otro serio error consiste en tratar intelectual y emocionalmente con ese obviamente existente (porque se encuentra más allá de su conocimiento) misticismo, asumiendo un conjunto dogmático de creencias. Dogma y creencia son camisas de fuerza colocadas sobre la mente, vendas para nuestra awareness, limitaciones sobre los pensamientos que eres capaz de desarrollar y sobre la comprensión que puedes obtener. El dogma crea una reducida, de ordinario incompleta y distorsionada perspectiva que no puede ser expandida más allá de los confines de la creencia.

Permitámonos por un momento hacer una observación sobre la incredulidad. La incredulidad ordinariamente representa una reacción negativa a una creencia competidora. Tanto si crees que algo es verdad como si crees que no es verdad, estás utilizando la creencia para calmar la desazón o la ignorancia. Tanto creyendo como no creyendo, la ignorancia está presente. Solamente hay diferencia en el modo de precipitarse a conclusiones. La mayoría de los autoproclamados no creyentes y de los escépticos de mente cerrada están tan envueltos en sus creencias como aquellos a los cuales ridiculizan o con los cuales no están de acuerdo. La diferencia fundamental radica en que ellos son más aptos para negar que sus creencias sean creencias.

Cuanto más comprometido estás con tu creencia, más parece ésta ser conocimiento y representar la verdad absoluta. El pseudoconocimiento puede ser apasionadamente sostenido caso de satisfacer una poderosa necesidad o si deriva de un poderoso miedo. La relación que enlaza la necesidad, la desazón con la ignorancia y el miedo, y el falso bálsamo del ego se establece en la Sección 3.

La aserción: "Yo sé que lo que tú crees no es cierto" muy a menudo representa un desacuerdo originado por creencias y por pseudoconocimiento, no una declaración fundada en la verdad. ¿Cómo puedes distinguir cuál es cuál? Así es como la mayoría de la gente juzga. Si algún otro nos dice esas palabras ("Yo sé que lo que tú crees no es cierto"), obviamente no es sino él quien sufre la ilusión del pseudoconocimiento. Por otro lado, si somos nosotros quienes decimos esas palabras a cualquier otro, es de nuevo él quien está, obviamente, confundiendo pseudoconocimiento con conocimiento. Se trata de una regla fácil de recordar: "Si los otros están de acuerdo contigo, entonces poseen verdadero conocimiento; pero si no lo están, entonces son ellos quienes se encuentran aquejados de ilusión y pseudoconocimiento."

Si quieres permanecer en la corriente dominante y así actuar sobre seguro, centrado en el camino bien conocido, la aplicación de la citada regla constituye la técnica estándar a efectos de discriminar conocimiento real de pseudoconocimiento. ¿Qué regla podría ser más simple o de más satisfactoria aplicación? ¡Los idiotas son siempre los otros! El hecho es: desacuerdo sobre conceptos referidos al Gran Escenario [Big Picture] es muy a menudo el resultado de un conflicto entre creencias, al margen de quién esté discutiendo, fingiendo que escucha, aceptando o rechazando. Si quieres evitar precipitarte a conclusiones en ausencia de conocimiento, debes mantener el estado de escepticismo de mente abierta –no hay otra alternativa lógica o razonable. Todo lo demás es una trampa.

Llegados a este punto, podrías considerar si existe algo así como una buena creencia. El mejor modo en que yo puedo contestar dicha pegunta es con otra pregunta. ¿Existe algo así como una buena ignorancia –existe alguna situación en la cual la ignorancia sea mejor, tenga más valor, que el conocimiento? Caso afirmativo, dondequiera y siempre que la ignorancia sea mejor, allí encontrarás una buena creencia. A corto plazo y en el pequeño escenario [little picture] podrías encontrar ciertas ventajas de la ignorancia, en algunos pocos y determinados casos particulares. La ignorancia no es quizá tan mala si el asunto es de poca relevancia y de mínima importancia, o relativo a algo sobre lo cual nada puedes hacer. Si tratas de engañar, utilizar, o manipular a los demás en tu provecho, su ignorancia siempre es de gran ayuda.

A largo plazo, y en el Gran Escenario [Big Picture], si no estás intentando manipular a los demás en tu provecho y tu ego es escaso, la ignorancia tiene poco o ningún valor. Si los asuntos son de relevancia, fuertes las apuestas, o si el resultado es importante para ti, entonces la ignorancia y la creencia te dejarán vulnerable y luciendo como avestruz con su cabeza en la arena. En asuntos sustanciales de relevancia a largo plazo, no existe buena creencia.

El principal uso y función de la creencia o del pseudoconocimiento consiste en negar la existencia de la ignorancia, endulzar el miedo y manipular a los demás. El conocimiento, por otro lado, te proporciona la oportunidad de optimizar tu particular potencial en cualquier situación. La cabeza en la arena puede hacerte sentir mejor a corto plazo, pero te impide ir a parte alguna que sea realmente de ayuda o que resulte productiva, además de dejar tu salva-sea-la-parte al aire y desprotegida.

Si por casualidad lo que crees es la Gran Verdad [Big Truth], estarás salvado por la buena suerte de haber nacido en la cultura correcta. Una cultura correcta ha necesariamente, por definición, de estar compuesta por individuos de impecable sabiduría y calidad estelar. ¿Se asemeja esta descripción a la de la cultura en la cual tú estás inmerso?

Dado que la calidad (el grado de desarrollo) de tu ser expresa cuán correcto es tu conocimiento, resulta fácil determinar si tú y los integrantes de tu cultura o subcultura (incluídos aquellos que comparten tu religión, profesión, asociación, banda o vecindad) sois iluminados. Simplemente prueba el pudding –fíjate en la gente de tu alrededor. Fíjate en la gente promedio de tu cultura y mírate a ti mismo. Si la esencia de lo que ves es bondad, sabiduría, integridad y amor por doquier, entonces tu sistema de creencia no precisa de ulteriores ajustes y huelga por lo tanto una posterior ampliación del grado de desarrollo (calidad) de tu consciencia en orden a tu manifestación como ser desarrollado.

Si tal no es -por alguna desafortunada cincunstancia- tu situación, o te hallas más interesado en estar desarrollado de verdad que en parecerlo, entonces suspende temporalmente todas las creencias limitadoras (esto quiere decir todas las creencias) al menos el tiempo suficiente para ponderar algunos importantes asuntos. Si tienes éxito habrás aumentado enormemente la probabilidad de descubrir cómo aumentar el grado de desarrollo (la calidad) de tu ser.

No te preocupes; esos inusuales conceptos no pueden estirar tu mente más allá de su límite de elasticidad. Tu mente posee una capacidad casi ilimitada de absorber y también de cerrar la puerta a nueva información y a nuevas relaciones entre lotes de información. Algunos individuos creen que sus sistemas de creencia son perfectos –que su único problema es una imperfecta implementación de tales creencias. ¡De ningún modo! Tú eres quien eres. Eres un fiel reflejo, completo y preciso, de tus presentes creencias. La calidad (el grado de desarrollo) de tu ser refleja recesariamente la calidad, lo correcto de tus creencias y de tu comprensión. Tal vez ignores cuáles son tus presentes creencias (las auténticas, no las intelectuales acerca de las cuales te pronuncias). Eso es muy normal. Las creencias culturales, religiosas, científicas y personales pueden ser extremadamente sutiles y muy a menudo invisibles para los individuos y los miembros del grupo que las comparte.

Las verdades religiosas, personales y culturales están ordinariamente tan enraizadas, y resultan tan obvias, que parecen definir la realidad misma y por tanto jamás son puestas en entredicho. Ahí reside una gran limitación impuesta por la creencia –cuando crees que tienes las respuestas correctas no hace falta continuar buscando la verdad o haciendo preguntas.


Quienes continuamente cuestionan la obvia verdad son una molestia para nosotros, que conocemos las respuestas. Ojalá que podamos encontrar una técnica efectiva para la reeducación de la gente problemática, que no entiende la auténtica verdad como nosotros lo hacemos; el planeta sería un lugar mucho mejor y más seguro para cada cual y cada cosa. Una suave y amable exterminación de aquellos obviamente imposibles de educar estaría claramente justificada y daría un gran paso hacia la creación de un mundo mejor para nuestros hijos y para las generaciones futuras. Podemos garantizar un siempre brillante futuro para todos gracias a la efectiva y definitiva neutralización de los elementos más indeseables y negativos, raíz principal de todos los males. Dios cuenta con nosotros para manifestar su voluntad. !Seremos héroes para todas las generaciones futuras! ¿Estás conmigo, camarada?
Si has encontrado este libro sobre la tapa de un aseo público o abandonado en un asiento vacío del metro y abierto por esta página, el párrafo precedente tenía intención sarcástica. He intentado utilizar algo del generalizado humorcillo histórico-político-religioso para remarcar un punto de rigurosa seriedad referente a la canción de las sirenas cantada a tu propio ego y miedos (el cebo) y a las implacables mandíbulas de hierro (presión de la autoridad) de la trampa llamada creencia –y el efecto debilitante que puede tener en el sentido común de cualquier otro.
Si ego (he de estar en lo cierto; mis necesidades, opiniones y creencias definen la verdad), miedo (a lo desconocido, a estar equivocado, a la desaprobación, a la imperfección, al fracaso, a Dios, o al "enemigo") y presión de la autoridad (es así como todos los demás piensan, luego tiene que ser cierto o, como mínimo, seguro) tienen influencia o poder de veto sobre aquellos pensamientos que puedes honesta y seriamente abrigar, entonces estás atrapado en una o más trampas llamadas creencia –aunque no quieras exterminar a aquellos degenerados que están fastidiándonos al resto.
Por otro lado, si de verdad alguien piensa que es una buena idea el exterminar de entre nosotros a los incorregibles degenerados, entonces tal individuo no solamente está atrapado en una creencia-trampa sino que es, además, potencialmente peligroso. Interdicción mediante fuerza o violencia como solución a un problema casi siempre genera el efecto opuesto al pretendido; normalmente hace que el problema original se agrave, reduciendo a la vez la credibilidad del punto de vista de dicho agresivo individuo.◄


Por desgracia, la sabiduría y el genuino sentido del mensaje [intended meaning] de los sabios de la Antigüedad necesariamente parecen oscuros desde el punto de vista de quienes no comparten ni su cultura ni su experiencia. Además, dicho sentido y sabiduría se pierden y deforman con facilidad por medio de sistemas de creencia que otros rápidamente establecen alrededor de esas personas en orden a expresar las ideas de éstas al más bajo a la par que amplio nivel de comprensión.

Además, una arrogancia no exenta de condescendencia suele diluir aún más la importancia de aquél conocimiento cuando se instituye un movimiento o ideología al objeto de codificar y extender lo que en esencia no es sino una cualidad individual del entendimiento y del ser en un más comercializable distintivo de grupo.

Ningún grupo, al margen de cuán reducido o extenso sea, tiene posibilidad de crear y conferir comprensión basada en experiencia, integridad y desarrollo personal (la base de la sabiduría) a un individuo. Es el propio individuo quien debe conseguirlo. Sin embargo, hay algunas cosas que los grupos y organizaciones sí pueden crear y conferir –poder, influencia, riqueza y prestigio vienen rápidamente a la mente. Esos atributos, delegados ante todo en el líder del grupo, son creados por medio de reclutamiento y mantenimiento de gran número de miembros o seguidores. Los miembros del grupo se proporcionan mutuo apoyo, aprobación, estatus, poder político y seguridad.

El poder de los números es tan convincente que aparecen y se organizan grupos alrededor de cada concebible idea o interés capaces de respaldar una afiliación viable. Amplios grupos, movimientos y organizaciones –desde la ciencia a la religión, a sociedades profesionales y a políticas– frecuentemente terminan por serlo del ego, del poder, del dinero, del prestigio y de la influencia, al margen de cuáles fuesen sus intenciones originales. Culpa, miedo, intimidación, tradición, seguridad, aceptación, identidad, valores compartidos, socialización y aculturación se vuelven las herramientas de elección para acrecentar, mantener y reforzar a la organización y su poder.

En contraste, son la ciencia, filosofía y desarrollo personales del individuo los que deben aportar la llama al núcleo creativo de la existencia humana. Sólo el individuo puede aportar contenido, dirección, calidad y valor al poder de los números. Aunque Mi Teoría del Todo de Más Amplio Escenario [My Big TOE] trata de ciencia, de filosofía, y de la general organización y mecánica de la realidad, se refiere a la vez a ti –el individuo. Tú eres un elemento de vital importancia dentro del Gran Escenario [Big Picture] porque tu consciencia individual juega un papel clave en el núcleo de la realidad.

FIN DEL CAPITULO 19

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