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Thomas Campbell: Mi Gran Teoría del Todo

Traductores: Carlos Mondéjar Otero y Kathryn O’Flynn
Libro 1: El Despertar


Sección 2


Capítulo 21


Predisposiciones y Sesgos Culturales

La causalidad objetiva es el soporte filosófico cardinal de la ciencia de PMR y nos ha resultado sumamente útil para entender y manipular el ámbito de lo material. Desafortunadamente nosotros, seres con limitada capacidad de comprensión pertenecientes a PMR, nos hemos vuelto tan devotos de nuestra creencia en una causalidad física objetiva que todo lo forzamos a entrar en la camisa de fuerza de la causalidad de PMR. ¿Por qué te quiero? ¿Por qué disfruto con la música? ¿Por qué las imágenes fractales parecen paisajes naturales?  ¿Por qué estoy obsesionado con las ranas? Tiene que haber alguna buena razón que pueda circunscribirse en el modelo de causalidad de PMR. Incluso en ausencia de una causa perteneciente a PMR (mis sentimientos y mi conducta simplemente brotaron espontáneamente, místicamente, o bien a partir de alguna interacción o asociación con la aún más amplia realidad que constituye el superconjunto de PMR), hipotéticas razones  serán conjeturadas y racionalizadas en orden a que nuestro modelo causal de PMR no aparezca violado (sin duda alguna desconocida función o disfunción neurológica o psicológica lo explica todo salvo los fractales). Invocar lo desconocido para proporcionar alguna explicación lógica a un suceso difícil de entender  no es lógico, ni siquiera particularmente racional, en la mayoría de las circunstancias.


Ajustamos rutinariamente nuestra interpretación de los sucesos así como nuestras teorías científicas para satisfacer los dogmáticos requerimientos de nuestras creencias. Teorías que violan nuestras creencias tanto culturales como científicas son por definición absurdas y no son tomadas en serio por la mayoría de los científicos. Nuestras creencias marcan las fronteras y definen los límites de nuestra ciencia –siempre ha sido así y cualquier Historia de la Ciencia razonablemente precisa corroborará ese hecho. A muchos científicos, desde la prehistoria hasta el día de hoy, les parece que aunque obviamente la creencia cegó a sus antepasados, no inhibe sin embargo seriamente su propia y clara visión. Con el paso del tiempo, la creencia-ceguera de aquellos que nos precedieron va pareciendo más y más ridícula, aun cuando tal cotidiana creencia-ceguera permanece tan invisible como siempre. Quien piense que nosotros los del mundo moderno –nosotros, que hemos llegado tan lejos en nuestra comprensión y en nuestro conocer– ya no estamos seria y dramáticamente limitados por nuestras creencias, está en un error.
Los mayores avances rompedores conceptuales en ciencia y filosofía siempre se encuentran necesariamente fuera del escenario de solución definido por lo que es generalmente aceptado. Si quieres saltar hacia delante estáte preparado para trascender tus actuales nociones sobre realidad y posibilidad así como para arrancar de raíz viejas y limitadoras creencias y paradigmas.
Pensar que puedes vivir y maniobrar con éxito en el terreno neutral situado entre saltos valientes y limitaciones dogmáticas no es más que una ilusión consoladora. Para salir de la caja debes primero pasar sobre su borde –una acción demasiado alarmante e intimidatoria para la mayoría de caja–residentes que siempre van a encontrar un sinnúmero de sensatas razones por las cuales resulte indudablemente mejor el permanecer seguros dentro de la caja. Es un error permitir que el miedo a salir de la sartén y caer en el fuego te impida siempre el salir de la sartén. Escepticismo de mente abierta, ciencia meticulosa y voluntad de trabajar y aprender pueden permitirte salir de la caja (o de la sartén) sin resultar dañado, quemado o engañado. ◄


Creemos que existen siempre causas objetivas para cada efecto y para cada suceso, tanto si las conocemos como si no. Determinar cuáles son esas causas y descubrir sus leyes es lo que llamamos Ciencia. Dado un efecto, si no percibimos una causa objetiva creemos que nuestra ciencia es simplemente incompleta. La creencia que tenemos en la supremacía de nuestra causalidad local no va a permitirnos considerar la posibilidad de que no exista una causa objetiva local –de que el efecto pueda tener al menos un componente que se encuentre más allá de la objetividad en PMR. Tal efecto sería llamado paranormal y parecería místico, visto desde la perspectiva de PMR. Esta posibilidad es inmediatamente rechazada porque entra en conflicto con nuestras creencias culturales y científicas sobre la realidad.

La adhesión occidental a la universalidad de nuestra causalidad objetiva local constituye una actitud dogmática (creencia no negociable) que se halla culturalmente enraizada en profundidad. Como hemos visto (Capítulo 18 de este libro), esta creencia requiere que nuestro sistema de realidad tenga un comienzo místico. Al mismo tiempo, la cultural y científica creencia occidental en una causalidad objetiva universal condena todos los esfuerzos para investigar tales místicos comienzos como algo irracional, ilógico y supersticioso –objetivamente, una tarea sin éxito. La Ciencia lógicamente demanda un comienzo místico, a la vez que racionalmente lo niega.

El problema reside en nuestra creencia de que la causalidad objetiva es universal (aplicable a toda realidad) en lugar de tan sólo local para PMR. Cuando uno ve el aún más amplio escenario [the bigger picture] y se da cuenta de que PMR es un subconjunto de una aún más amplia realidad, la dificultad lógica y de manejo de nuestros comienzos apareciendo como  místicos se esfuma inmediatamente. Ahora nuestro comienzo es simplemente el resultado de una causalidad más general que funciona dentro de las leyes de su propia ciencia –más aún, se encuentra  a disposición para nuestro análisis y abierta a nuestra comprensión si somos capaces de obtener la perspectiva de esa más general causalidad. ¡Aaaa... já! Una solución y un plan para ponerla en práctica comienzan  a emerger a partir de  posibilidades lógicas.

En otras culturas menos focalizadas en la técnica, aquello que desde la perspectiva de PMR aparece como místico no es necesariamente asociado con –o definido como– irracional, ilógico o no científico. Sin embargo, para muchos oídos occidentales, la frase "Suponer la existencia de una, aparentemente infinita, absoluta e ilimitada unidad [absolute unbounded oneness]" suena menos creíble que la frase "suponer la existencia de un pollo esférico".

Hemos mostrado que es lógico que, si hay algo con mayor, más verdadero y completo conocimiento que refleje la ciencia del "lugar" de nuestro comienzo o incluso más allá, tenga entonces necesariamente que aparecer como místico para nosotros. Hemos mostrado también que tal conocimiento es solamente accesible para nosotros a través de la expansión de nuestra perspectiva al adentrarse en la dimensión inmediata superior de existencia, donde nuestros orígenes son corrientes, mundanos y bien conocidos. Sin embargo, una cultura occidental basada en lo material etiqueta inflexiblemente pensamiento y experiencia místicos (desde el punto de vista de PMR) como insustancial e inútil tabarra indigna de seria consideración porque no puede ser comprendida dentro del ámbito de nuestro limitado (aplicable sólo a PMR) método científico.

Es una meta de esta Teoría del Todo de Más Amplia Perspectiva [</nowiki>Big TOE] hacerse cargo de cuanto parece ser místico y más allá del conocimiento posible –tal y como es visto desde el punto de vista exclusivo de PMR– y, mediante el uso de impecable lógica aplicada a dos supuestos razonables, convertirlo en ciencia pura y dura a plena luz del día bajo tu atenta y apropiada escéptica mirada.

No se cree en la existencia de una ciencia más general porque no puede ser derivada de una porción de ciencia que se limita a sí misma en exclusiva a los fenómenos locales, físicos, objetivos. ¿Se ve la inconsistencia lógica de esta creencia cultural? ¿Está claro que el auto–referencial argumento circular, responsable en primera instancia de cerrar las mentes del siglo XX a la posibilidad de un más amplio escenario, es tan sólo el resultado de estar atrapados en una trampa llamada creencia?

Figurando como verdad obvia dentro de las culturas occidentales, tal argumento basado en creencia, circular, no–lógico, ciega y restringe severamente las oportunidades de crecimiento de aquellos que han sido apresados en esa particular trampa. La única posibilidad lógica que resta consiste en que aunque haya tenido que haber un comienzo místico, ahora, por alguna desconocida razón, la substancia e Intención (fuerza) responsable de tal místico suceso haya desaparecido, dejando sin existir cosa otra alguna más allá de la objetiva y ponderable realidad local. ¿Encuentras ésta  una explicación plausible, objetiva? ¿O parece más bien un limitado pensamiento tratando desesperadamente de justificar sus límites? Una posibilidad lógica tal vez, pero que conduce a una conclusión irracional.

La Intención y la potencia implementada responsables de nuestros aparentemente místicos orígenes tienen que representar una fuente más capaz y potente y más fundamental en su existencia en orden a dar nacimiento a nuestra realidad local. Nuestra realidad madre tiene necesariamente que ser operacional a un más alto (más general) nivel de existencia o dimensión. Tiene necesariamente que representar un superconjunto al cual pertenece nuestra realidad física local. Suponer que esta fuente creadora ha de algún modo desaparecido es como si los cubitos de hielo en mi máquina de hielo automática creyesen que el compresor responsable de su congelación dejó de funcionar años atrás. Esos ilusos cubitos de hielo obviamente no comprenden el aún más amplio escenario [the bigger picture].

¿Debemos considerar plausible que esta fuerza creadora de alto nivel, por razones desconocidas, simplemente se evaporase y desapareciera, dejándonos solos en la existencia como a huérfanos en el desierto? Esta premisa supone que podemos existir independientemente de la fuente que nos ha generado.  Como veremos, nuestra fuente es a la vez generadora y sustentadora –no podemos existir independientemente de ella más de lo que nuestros órganos internos pueden existir independientemente de nuestros cuerpos. ¿Parece una tal suposición (la fuente de nuestro místico comienzo ya no existe) el resultado de un análisis científico?...¿O más bien se asemeja a una de esas creencias místicas consideradas creíbles en virtud de su apoyo al dogma individual, cultural y científico aceptado? La pseudosabiduría popular considera que si nosotros (nuestros yos individuales, nuestra cultura y nuestra ciencia), con nuestro impresionante entender y conocer no la comprendemos, claramente somos incapaces de abordarla y mucho menos de mensurarla, no debe y no puede, en consecuencia, existir. ¿Puede considerarse esto una conclusión científica?... ¿O la expresión de una creencia propia de un pequeño escenario [little picture]?

El llegar a la lógica y racional conclusión de la posibilidad de existencia de una más amplia realidad, inmersa en un más amplio escenario y situada allende los confines de nuestra presente realidad física, define lo que yo he denominado escepticismo de mente abierta. Simplemente el dar cabida a esta posibilidad (sin importar cuán remota pueda creerse que sea) y teniendo el sentido común y el compromiso de explorarla honesta y científicamente, es todo cuanto se precisa para hacer crecer tu TOE de Más Amplia Perspectiva –una Gran TOE personal que tiene la capacidad de acelerar la evolución de tu consciencia.

He mencionado en varias ocasiones los términos "crecimiento personal", "evolución de la consciencia" y "aumentar el grado de desarrollo de la consciencia", sin definir su significado. Estos por el momento vagos términos serán definidos con precisión después de que hayamos desarrollado por completo la base conceptual requerida para sustentar su significado.

¿Debería esperarse que nuestro místico (visto sólo desde PMR) origen colectivo, que necesariamente se produce y sostiene desde un nivel de organización más alto y desde una mayor dimensión de existencia, nos resultase obvio, fácil de entender, y fuese justo igual que nosotros? Dentro del contexto de su existencia, ¿pasan momentos difíciles nuestras máquinas, ordenadores, mascotas, virus diseñados, bacterias intestinales y órganos internos, tratando de entender la experiencia y motivación humana? Ellos no pueden alcanzar a abarcar sino un somero unidimensional sentido de nosotros. El conocimiento, entendimiento e Intenciones que animan nuestras acciones y alimentan nuestro aparentemente tremendo poder resultan insondables para ellos.

Si la comprensión de la aún más amplia realidad en la cual se asienta nuestro comienzo resulta tan difícil y tan fuera del alcance de las herramientas de nuestra ciencia objetiva, ¿es maravilla que muchas personas, habiendo apenas vislumbrado la Gran Verdad (derivada de su propia experiencia o, más habitualmente, transmitida a ellas por otros), haya antropomorfizado toda suerte de creencias y de dioses al objeto de llenar el vacío creado por la ignorancia y el miedo?


Profunda ignorancia y profundo miedo dan origen a una larga y variada lista. Dioses del Sol, dioses de los Arboles, dioses de la Luna, dioses del Fuego, dioses del Río, dioses de la Guerra, dioses de la Fertilidad, dioses Tribales, dioses de los Océanos, dioses de la Tormenta, dioses Animales, incluso dioses de Bebida, Sexo y Fiesta (Baco) –por sólo hacer mención de algunos pocos de los probablemente miles  de dioses que la gente ha conjurado en función de sus propias necesidades, a su propia imagen o a imagen de su miedo. ¿Qué más puede decirse de la miríada de falsos dioses en los cuales cree otra gente? ¿Te das cuenta de que los acólitos de toda religión del mundo estarán de acuerdo con el precedente enunciado? ¡Uau! Pregunta: ¿Es un milagro el unánime acuerdo de tal beligerante grupo? ◄


Abandonados al total desconocimiento de cosa tan fundamental e importante como  circunstancias de su origen y naturaleza de su realidad y de su empresa, podemos perdonar a otras personas el proyectar antropomórficamente aquello que en su tiempo conocían en una plausible respuesta. Ello constituye una típicamente humana, si no racional, actitud. Desafortunadamente, también da pie a la aparición de mucha malicia, desesperación, culpa, intolerancia, miedo, confusión y violencia.

Sin lugar a dudas, un parco conocimiento puede ser cosa peligrosa. Ello es particularmente cierto al referirnos al conocimiento obtenido a partir de otros, cuando los receptores no poseen el desarrollo personal suficiente que les haya permitido obtener  tal conocimiento por sí mismos, con lo que queda garantizada la aparición de malentendidos así como la imposibilidad de los receptores para efectuar distinciones entre conocimiento y pseudoconocimiento. En cuestiones referidas a la Gran Verdad no puedes dar clases –mucho menos forzar– a alguien para obtenerla.

Como profesor, es preferible esperar hasta que tus alumnos estén preparados que no embutir la Gran Verdad en sus mentes en condición de errónea concepción mística. Como alumno, es preferible esperar hasta estar preparado (haberse desarrollado lo suficiente) para entender la Gran Verdad a un nivel profundo que no lanzarse de cabeza a una trampa llamada creencia pensando que has encontrado un atajo hacia  conocimiento y sabiduría. No puedes acceder a conocimiento ni sabiduría que se encuentren más allá de lo que el grado de desarrollo de tu consciencia puede naturalmente sustentar. Cada unidad individuada de consciencia ha de desarrollarse en su propia y exclusiva manera, impulsada por la voluntad libre [free will] como fuerza que moviliza y dirige su Intención.

Dada una pregunta importante sobre cualquier tema de apasionante interés, parece que los humanos (esto es cierto tanto para individuos como para grupos y culturas) claramente por mayoría prefieren una respuesta plausible (para la época), incluso si cabe error en ella, que una falta total de respuesta. Cuando el conocer se considera cosa importante, lo único peor que una respuesta errónea es una falta de respuesta. Resulta, con mucho, más fácil, y más gratificante a corto plazo, calmar la ansiedad con pseudoconocimiento que encarar la ignorancia con escepticismo de mente abierta. Desafortunadamente, el desarrollo a largo plazo, que es lo importante, se ve severamente mermado por una casi universal preferencia por la solución que comporta el sentirse bien a corto plazo.

Al enfrentarnos a una falta de respuesta sobre una duda importante sobre casi cualquier asunto, nosotros los humanos tendemos a elaborar una respuesta que sea conveniente para nuestras necesidades emocionales e intelectuales, para luego creer en ella con una fuerza de convicción que es equivalente al calibre de tales necesidades. Así somos los humanos, miedosos de lo que no conocemos o no entendemos; ni estamos relajados si no conocemos, ni cómodos con la incertidumbre. Por esto es por lo que el escepticismo de mente abierta es rara vez implementado como vía de aproximación al aprendizaje y al desarrollo. Aunque el escepticismo de mente abierta es obviamente y en buena lógica la más correcta, beneficiosa y productiva actitud para la evaluación de nuevas ideas y experiencias, no proporciona sin embargo el inmediato remate y la falsa confianza que da una conclusión creída  –y requiere, por añadidura, aún más trabajo. Precipitarse a establecer conclusiones, especialmente si se encuentran firmemente arraigadas y por tanto suponen un corto salto socialmente correcto, resulta mucho más fácil y al pronto más satisfactorio que efectuar el largo y difícil trabajo que implica una honesta investigación científica.

Son esas firmemente arraigadas creencias, fantasías y engaños de conveniencia los que movilizan y dirigen la conducta (funcional o disfuncional) del día a día de la mayoría de nosotros. Casi no hay cosa que más nos importe que nuestras fantasías o creencias. Las creencias parecen hacer la vida más fácil, menos trabajosa y más feliz, al menos a corto plazo. Sin ellas debemos encarar nuestra ignorancia, nuestra incertidumbre, nuestra inadecuación y nuestro miedo –cualquier cosa es preferible a esto. El hecho desafortunado es que a largo plazo, desde la perspectiva del aún más grande escenario, de creencias y fantasías se sigue casi siempre un efecto que resulta opuesto al pretendido. La táctica de negar un miedo provoca generalmente que lo temido se manifieste en tu realidad.

La riqueza, importancia y relevancia de nuestra existencia subjetiva entra en directo conflicto con la noción de que si uno no puede calibrarla o experimentarla físicamente, resulta entonces algo inexistente o irrelevante. Por otra parte, la abundancia de reputados datos científicamente recogidos que documentan sucesos paranormales ondea también frente a nuestra limitada realidad. Teniendo en cuenta la aceptación de los hechos científicos referentes a la dualidad onda–partícula, a los paradójicos pares de partículas entrelazadas [entangled particle pairs] que se comunican de forma instantánea y a la existencia material basada en la estadística, la misma física moderna empuja el fundamento de nuestra querida realidad objetiva hacia el interior del subjetivo espacio mental del experimentador.

Si tal vez estás pensando que "subjetivo" y "racional" son conceptos que se excluyen mutuamente, y preguntándote a qué reputados datos o a qué moderna física puedo estar refiriéndome, ello puede ser indicio de tu necesidad de evaluar tus creencias (descubrir las trampas), abrirte, mirar alrededor y salir (de la caja) más a menudo. Información creíble en relación a esos asuntos circula por ahí en gran cantidad y no es difícil de encontrar.


Ejemplos de datos reputados se encuentran a disposición en Mind-Reach – Scientist Look at Psychic Ability, by Russell Targ and Harold Puthoff, Delacorte Press, 1977 y en The Conscious Universe: The Scientific Truth of Psychic Phenomena, by Dean I. Radin, Harper Collins, 1997.
En lo que respecta al alcance de la física moderna, una excelente descripción no matemática de las teorías de la relatividad y la mecánica cuántica, escrita específicamente para el no científico es The Evolution of Physics by Albert Einstein and Leopold Infeld, published by Simon and Schuster in 1961.
Esos son sólo unos pocos de la larga selección de libros que podrías utilizar como punto de partida para ensanchar tu conocimiento sobre la frontera entre física y metafísica. De esos libros aprenderás que la realidad material en la que piensas que vives es en verdad mucho más extraña de lo que jamás imaginaste. También alcanzarás una apreciación acerca de lo poco que la ciencia realmente conoce sobre las características y propiedades fundamentales de la realidad. Lo único en que los físicos modernos están de acuerdo hoy en día es en que aquello que ordinariamente tomamos por nuestra realidad causal ordenada en función del tiempo y del espacio tridimensional [3D] locales no es sino una mera ilusión de la percepción. Unos sesenta años después de que la física cuántica destruyera la ampliamente aceptada fundamentación material de la realidad física, lo que subyace tras dicha persistente ilusión de la percepción sigue siendo tan misterioso como siempre para una ciencia tradicional atrapada en el pequeño escenario [little picture] por causa de creencias limitadoras. ◄


La plataforma del paradigma de realidad está escurriéndose bajo nuestros pies culturales. Este y Oeste, Norte y Sur intercambian cada vez más información y prosiguen vinculando de modo inextricable sus valores culturales y filosóficos conforme las tecnologías de información y comunicación continúan enlazando e integrando lo que ha venido en llamarse el "espacio mental" [mind–space] de nuestro planeta. Es ésta una época especialmente propicia para ponderar tales cuestiones y para establecer lo que es real, lo que es productivo y lo que no es ilusión.

Será importante mantener solidez y equilibrio según vaya escurriéndose dicha plataforma debajo de ti. También es importante el filtrado de la verdad a fin de separarla de la inevitable cacofonía producida por los conceptos en conflicto que cada persona está presta a exponer en la implosión cultural que está llegando (consecuencia de la revolución en redes/información /ordenadores). Para conseguir la más eficiente evolución y desarrollo personal tienes que encontrar una síntesis óptima de los conceptos disponibles y después añadir o moldear esta información para que te cuadre. El tener una correcta y completa Gran Teoría del Todo nunca ha sido más pertinente o importante para tu desarrollo futuro de lo que lo es en este momento, en el amanecer de la Era de la Información.

El que algunos individuos rehúsen hacer esfuerzo alguno para explorar la verdad subjetiva dice algo acerca de ellos y del poder de limitación que poseen sus sistemas de creencia. Aquellos que aceptan seriamente el reto de explorar la realidad y desarrollar la ampliación de su awareness rara vez vuelven a casa con las manos vacías. Inevitablemente hallan una más amplia realidad más allá de la objetiva PMR y para ellos casi siempre merece, con mucho, la pena el considerable esfuerzo requerido para lograr dicho acceso.

Una vez más, la prueba en lo que respecta a la utilidad y calidad de cualquier pudding que cocines se encuentra en la cata, evaluación, comprobación e intercambio de resultados concernientes a la hornada en cuestión. Puedes comenzar sin que importe desde dónde. Sé escéptico, ten una mente abierta y exige resultados patentes y objetivos tras un razonable esfuerzo. Si no hay resultados obvios y palmarios, ensaya con otra receta. Evalúa resultados, ajusta la receta y ponte a hacer otro pudding un poco mejor. Repite el ciclo sin cesar. Más pronto que tarde resultarás premiado en la feria local por el grado de desarrollo de tu consciencia.

Es importante que te percates de cómo tus creencias y tus predisposiciones y sesgos culturales pueden limitar severamente el rango (anchura, profundidad y calidad) de pensamientos que eres capaz de considerar, así como la amplitud del escenario que eres capaz de abarcar. La lucha para llegar más allá de una perspectiva que se encuentre limitada por una creencia es de ordinario inmensamente difícil y únicamente exploradores serios y con determinación persiguen tenazmente la verdad sea cual sea el camino que parezca ser exitoso. Desafortunadamente, la venda que todos nosotros llevamos colocada -representante de la creencia limitadora- nos parece tan natural y nos sienta tan bien (todo lo bloquea excepto aquellas ideas y opiniones obviamente correctas, profundamente arraigadas y ampliamente extendidas) que no nos percatamos, no somos conscientes [aware] de llevarla. E incluso si nos hemos percatado -vuelto conscientes- [aware] de ella, nosotros, como personas temerosas necesitadas de mantener las ilusiones en virtud de las cuales definimos tanto lo que nosotros mismos somos como nuestro lugar en el mundo, tenemos una innata tendencia a negar que una tal venda exista.  

La creencia de que PMR es "todo cuanto existe" es en extremo limitadora y plantea muy importantes e interesantes preguntas absolutamente imposibles de responder sin invocar adicionales sistemas de creencia limitadores. El contencioso entre ciencia y creencia  –una versión más general del contencioso entre ciencia y religión– constituye un autoalimentado bucle sin fin de inútiles rebotes ilógicos, en un sempiterno debate de idas y venidas desde un sistema limitante de creencia a otro. ¡Tales contenciosos violan la Ley de la Racionalidad al constituir una perpetua y despilfarradora inútil maquinaria en movimento inmersa en un agujero negro lógico! La Tercera Ley del No Movimiento de Campbell (también conocida como la ley de inacción-reacción) describe tales contenciosos con precisión: "Por cada irracional racionalización existe una igual y opuesta irracional racionalización."

Es cierto que la mayoría de las religiones no cree que PMR sea todo cuanto existe, y la religión, como la ciencia, es una parte significativa de nuestra herencia cultural. No obstante, la organización y codificación del misticismo en variadas doctrinas religiosas y dogmas resulta cosa de poco valor. Que tanto nosotros como nuestra cultura permitamos a un limitado y estrechamente focalizado misticismo (variados dogmas religiosos) coexistir y mezclarse con nuestros dogmas científicos sirve tan sólo para confundir, distorsionar y restringir nuestra capacidad para vérnoslas con el verdadero asunto, que no es sino el del grado de desarrollo (la calidad) de la consciencia. Ciencia y religión, cada una a su propio modo, predican el evangelio de esperanza y prometida entrega de la Tierra Prometida, reino de bondad y plenitud. Sin embargo, como norma general, ninguna de ellas proporciona un empuje significativo hacia el mayor grado de desarrollo (la mayor calidad) interior de la vida de un individuo. La calidad (el grado de desarrollo) de tu consciencia debe crecer como entidad independiente en evolución al margen de ambas; se trata de un logro personal que solamente puede ser llevado a cabo por el individuo  –no es un esfuerzo de grupo. Nada tiene que ver en absoluto con credo, dogma o creencia. El grado de desarrollo (la calidad) de un individuo no puede ser incrementada un ápice por medio de una creencia, o mediante acumulación de información acerca de cosa alguna, o por la realización de buenas acciones que no estén adecuadamente motivadas, o por hablar con los demás o leer libros.

De nuevo, solicito tu indulgencia  –al  igual que los caballos deben permanecer al frente de los carros,  las progresiones lógicas deben tomarse el tiempo para desarrollar su lógica paso a paso. El concepto de "calidad (grado de desarrollo) de la consciencia [conciousness quality]" y su vinculación con el "grado de desarrollo (calidad) espiritual [spiritual quality]" serán fijados más adelante, donde se describen con  mayor precisión y se les dota de una definición técnica. Entretanto, permíteme decir esto: Desarrollo espiritual, desarrollo personal, aumentar el grado de desarrollo (la calidad) de tu consciencia, hacer evolucionar tu ser, aumentar tu capacidad de amar y reducir la entropía de tu consciencia son todos sinónimos y equivalentes. Muchos lectores tienen una idea apropiada (o al menos piensan que la tienen) acerca de lo que dichos términos significan, pero algunos de ellos no están en absoluto seguros, no faltando entre éstos quienes comienzan a estar algo preocupados. Así suele suceder  –las mentes verdaderamente escépticas demandan claridad lógica. Establecer conexiones lógicas y científicas que interrelacionen física, espiritualidad, consciencia y amor no es cosa tan necia o imposible como al pronto parece  –de hecho se trata de algo que una Gran Teoría del Todo [Big TOE] que sea completa debe necesariamente llevar a cabo. Manténte aquí conmigo –tales ideas son más lógicas y racionales de lo que puedas suponer.

No se me malinterprete. No estoy denigrando el potencial desarrollo espiritual que puede ser obtenido en el ámbito de la religión por buscadores de la verdad a título individual. Cuando yo uso aquí la palabra "religión", estoy refiriéndome únicamente a dogmas institucionalizados o religiones organizadas, lo cual representa el cómo la mayoría de la gente está relacionada con la religión. Existen individuos y organizaciones que florecen fuera de esa generalidad, y es muy posible que tú mismo y los de tu círculo os encontréis entre ellos.

Que es usualmente en los demás donde no acontece dicho florecer y que la frase "gran mayoría de la gente"  normalmente no se refiere a ti ¿no es simplemente un hecho?  ¿No encuentras lógicamente intrigante que la mayoría de la gente sienta, y más bien con intensidad, que no pertenece al grupo formado por la gran mayoría de la gente? Nosotros los humanos somos generalmente tan conscientes de nuestra individualidad como ciegos para nuestro conformismo –así es nuestra naturaleza. La incuestionable verdad de la atrevida sentencia recién expuesta debería constituir para otras personas un círculo vicioso lógico lo bastante grande como para escurrirse de él en orden a retornar a su personal zona de confort.

Existen aquellos pocos para los cuales aún queda un remanente de mucho valor tras haber sustraído de su religión organización, socialización, estatus, tradición, costumbre, dogma, credo, ritual y creencia. Para tales personas la religión es una personal experiencia espiritual que les permite hacer evolucionar el grado de desarrollo (la calidad) de su consciencia de forma tan efectiva como cualquier otro camino espiritual. El que ellos se hayan decantado por integrar esta honesta experiencia espiritual en algún marco religioso tradicional meramente representa la vía, a título individual, por ellos escogida  –tal acción no comporta beneficio o perjuicio intrínseco alguno. Todos los caminos conllevan beneficios y riesgos.

Contrariamente a la creencia popular, yo no condeno creencia y dogma como inútiles y dañinos meramente porque son ilógicos e innecesarios. Mucho de lo que lo que diariamente hacemos –particularmente nuestras actividades cotidianas– es ilógico e innecesario. La ineficiencia no es un crimen; si lo fuera, todos estaríamos en la cárcel. La condena típicamente emana de la arrogancia y no es posible que entre a formar parte de un procedimiento útil y afable ni que sea una técnica adecuada para favorecer el entendimiento o mejorar la comunicación. Esta trilogía habla de ser amable y servicial [helpful], de mejorar la comprensión y de reducir el ego y la arrogancia.

Cuidado con precipitarte a sacar conclusiones. Te doy la bienvenida para pasear tu dogma* por mi barrio mientras recojas sus suciedades y lo mantengas bajo control. No le permitas que muerda, moleste o intimide a nadie. Asegúrate de que no empieza a excavar en nuestros jardines, a matar nuestras flores, arbustos o hijos, o a dejar montones de caca en nuestros patios. Para terminar, no le permitas espantar o intimidar a las muy vulnerables criaturas y seres varios que pacíficamente viven y retozan en el medioambiente circundante. Si tú eres el propietario responsable de un dogma amistoso, tú y tu dogma sois siempre bienvenidos a mi barrio. Es posible para un individuo, aunque extremadamente inusual, el abandonar el ego y adquirir calidad (grado de desarrollo) de consciencia persiguiendo un dogma favorito. Para la mayoría de nosotros, el dogma erige barreras en nuestro camino hacia el crecimiento personal, nos distrae de lo que es verdaderamente importante, confunde nuestro sentido acerca de lo que es bueno y malo, limita arbitrariamente nuestra realidad al estorbarnos con las creencias-trampa y tiende a hacernos más egocéntricos, arrogantes y suficientes. Abrazamos con ganas los dogmas porque mitigan nuestra miedosa ignorancia mediante un calmante bálsamo de pseudoconocimiento de fácil obtención y porque nunca nos percatamos de su lado oculto, por hallarse éste fuera de nuestra awareness. Existen sin embargo algunos pocos cuya apariencia externa sugiere –en vista de sus hábitos de ritual y asociación– que persiguen un dogma, aunque interiormente se hayan desarrollado más allá de las limitaciones de éste. Para esas personas, el dogma (en compañía de cualquier ritual asociado) llega a ser un patrón habitual de conducta cuya función es similar a la de un mantra en la meditación.


Presentar a alguien tanto ciencia como religión como una imperiosa necesidad (como lo son todas) dotada de sustancia propia es como dar un pollo de goma a uno que padece de inanición. El pollo tiene buen aspecto y él de inmediato se siente mejor. Ya lleno de esperanza y confianza, mastica, mastica y mastica; pero el caso es que, no obstante, sigue estando más y más delgado. Si su preocupación con, y su creencia en, el valor nutricional del pollo de goma le impide procurarse verdadero alimento, la situación empeora.
Que pueda haber algún verdadero alimento bien escondido en el pollo de goma no vuelve la situación sino más patética (él puede olerlo, pero no sabe cómo acceder a él). Más hambriento está el hombre, más fijación adquiere con el pollo de goma y menos capaz va siendo de resolver finalmente el enigma. Terminará muriendo de inanición, agradecido por siempre a la Gran Benevolencia que le ha otorgado el precioso regalo de la esperanza en forma de un maravilloso pollo de goma.
Somos, al parecer, como los ciudadanos de Flatland (imaginarios pobladores autóctonos de una realidad bidimensional), que no pueden comprender la conexión entre sus estómagos y la geometría de sólidos. Tuvieron que ir dentro (a través de) ellos mismos para iniciar lo que fue, para ellos, un místico y metafísico viaje hacia una comprensión de la tercera dimensión. Nosotros necesitamos emprender un viaje similar para comprender la aún más amplia realidad [larger reality]. Ellos tuvieron que trascender sus creencias, nacidas de su experiencia objetiva en el ámbito de su realidad local y de su limitado sistema causal. Tenemos que hacer lo mismo. Ellos se percataron de la realidad de la tercera dimensión por medio de la combinación de experiencia subjetiva y minucioso razonamiento científico –no entregándose a un dogma (antiguo o nuevo, religioso, cultural, científico o personal). Tenemos que hacer lo mismo.
Ciertas cosas no pueden ser abarcadas desde, o, por el contrario, traducidas a, la perspectiva con la que nosotros, seres aparentemente atrapados en esta Realidad Material Física, debemos operar. Si este viaje hacia la comprensión de la realidad nos parece místico y metafísico, ello es debido a nuestras limitaciones de percepción y a nuestra poco amplia perspectiva espacio-temporal, y no condena lo real de nuestra visión. La geometría de sólidos y la tercera dimensión son reales incluso aunque existan más allá de la capacidad de comprensión de los habitantes de Flatland y su limitadora creencia, anclados como están en su local causalidad objetiva.
Nuestra ignorancia no impone límites a la aún más amplia realidad –sólo a nuestra comprensión de la misma.


*El autor juega con la similaridad que presentan las palabras "dog" (perro) y "dogma". (Nota de los traductores)


FIN DEL CAPITULO 21


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